En agosto, el gasto de los consumidores cayó 24 puntos porcentuales en comparación con los niveles alcanzados en diciembre del año pasado.

Los datos publicados revelan que la disminución del poder adquisitivo se tradujo en una reducción significativa del consumo de bienes y servicios, marcando el peor registro del periodo comparado con el cierre del 2023.

Este retroceso refleja la presión inflacionaria y la pérdida de ingresos que afecta a los hogares, generando un escenario de cautela en el mercado y una menor demanda en sectores clave.