Una mujer que padecía cáncer fue encontrada sin vida junto a su cama; la autopsia reveló que su muerte fue causada por homicidio y no por la enfermedad.
El cuerpo de la víctima fue localizado al pie de su lecho, sin señales de alteración en el entorno que pudieran indicar violencia externa. Los investigadores inicialmente consideraron que la causa natural del cáncer podía ser la responsable.
No obstante, el examen forense posterior aportó pruebas concluyentes que apuntan a la acción deliberada de un agresor, descartando la hipótesis de un fallecimiento natural y reorientando la investigación hacia un posible femicidio.


