
El bonaerense cuestionó la reforma electoral que impulsa el Gobierno y acusó a Santilli de negociar con los gobernadores para reunir apoyos en el Congreso. La visita incluyó una extensa agenda junto a su par Passalacqua.
Cinco días después de que Javier Milei pasara por Misiones, Axel Kicillof desembarcó este miércoles en la misma provincia y protagonizó junto a Hugo Passalacqua una escena política casi inversa a la que había dejado la visita presidencial. Mientras el paso del libertario por Puerto Iguazú para participar de la convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) apenas produjo una foto protocolar con el gobernador misionero, el mandatario bonaerense compartió con Passalacqua buena parte de la jornada, recorrió establecimientos, firmó convenios, intercambió elogios y multiplicó los gestos de cercanía.
La secuencia adquirió rápidamente una lectura local. Kicillof llegó a Misiones en momentos en que Passalacqua intenta consolidar su nuevo lugar al frente del oficialismo provincial después de la interna que lo distanció de Carlos Rovira, quien durante más de dos décadas concentró la conducción política del espacio. Ninguno de los dos gobernadores habló públicamente de esa disputa, pero la puesta en escena funcionó igualmente como una señal de respaldo al mandatario misionero en una etapa en la que busca afirmarse con mayor autonomía.
La diferencia con la visita presidencial del viernes pasado terminó reforzando esa imagen. Passalacqua había coincidido con Milei en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú, pero no hubo una agenda bilateral visible, solo una sucesión de fotografías oficiales entre ambos. Con Kicillof, en cambio, el gobernador misionero construyó una jornada completa de actividades compartidas y se encargó de exhibir una afinidad política que resultó difícil de ocultar.
Passalacqua tomó en las últimas semanas una intervención más directa sobre las bancadas nacionales del oficialismo misionero y comenzó a marcar diferencias en algunos temas sensibles para las provincias. Eso todavía no significa que haya decidido incorporarse a una construcción opositora liderada por Kicillof, pero sí explica el interés que genera su nuevo posicionamiento entre quienes imaginan una coalición más amplia contra Milei hacia 2027. La fotografía de este miércoles resultó, por eso, significativa: el gobernador misionero pudo mostrarse durante horas con el principal antagonista provincial del Presidente sin la intermediación de Rovira y sin necesidad de esconder las coincidencias.
El gobernador misionero Hugo Passalacqua y los miembros del bloque Argentina Federal en Diputados.
De gira
Kicillof llegó por la mañana a Posadas y recorrió junto a Passalacqua la Escuela de la Innovación y luego la Biofábrica de Misiones, una empresa estatal dedicada desde hace dos décadas al desarrollo de semillas, cultivos y bioinsumos. Allí destacó que la experiencia misionera permitió avanzar en la creación de dos establecimientos similares en la provincia de Buenos Aires, uno en Mercedes y otro en Miramar. “Son hijas de esta biofábrica”, afirmó Kicillof, quien aprovechó además la visita para reivindicar el papel del Estado en la investigación, la tecnología y el desarrollo productivo frente a la política de desregulación impulsada por la Casa Rosada.
La agenda institucional, sin embargo, convivió desde el comienzo con una dimensión política más amplia. Kicillof lleva meses recorriendo provincias mientras intenta proyectarse por fuera de Buenos Aires y construir una alternativa nacional a Milei sin confirmar todavía una candidatura presidencial. Ya pasó por Córdoba, Tierra del Fuego, Chaco, Corrientes y La Pampa, y Misiones se sumó ahora a ese itinerario en momentos en que el peronismo vuelve a discutir su conducción y el gobernador bonaerense atraviesa una renovada tensión con el cristinismo.
Axel Kicillof en Misiones junto al gobernador Hugo Passalacqua.
Consultado sobre una eventual candidatura en 2027, Kicillof evitó adelantar definiciones y sostuvo que todavía “es muy prematuro” hablar de postulaciones porque primero hay que gobernar. Su planteo, de todos modos, dejó en claro que busca utilizar este año para ampliar su estructura política y fortalecer vínculos fuera del territorio bonaerense. “Este es un año para construir”, afirmó en conferencia de prensa, antes de señalar que no quiere “anteponer ni una candidatura ni una campaña electoral” a la formación de una alternativa más amplia que debería nacer “desde abajo y desde las provincias hacia las discusiones”.
Las PASO
Kicillof también aprovechó su paso por Posadas para cargar contra uno de los proyectos que la Casa Rosada considera centrales para ordenar el escenario electoral del año próximo: la eliminación de las PASO. “Milei piensa que para tener la reelección hay que sacarlas”, afirmó el gobernador. Luego sostuvo que “su laboratorio” analiza de qué manera podría organizarse la oposición y considera que las primarias podrían convertirse en un instrumento útil para ordenar candidaturas y frentes electorales.
La defensa del sistema tiene, además, una explicación hacia el interior de la oposición. Según pudo saber elDiarioAR, distintos sectores del peronismo están interesados en que las PASO se mantengan porque, ante una interna que por ahora parece difícil de resolver mediante un acuerdo de cúpulas, consideran que las primarias pueden terminar siendo la única herramienta para dirimir candidaturas sin provocar una ruptura. La discusión cobra especial relevancia en medio de la disputa por la conducción del espacio y cuando todavía resta definir cómo se ordenarán Kicillof, el cristinismo y los demás sectores que aspiran a participar de la construcción electoral de 2027.
Axel Kicillof y Hugo Passalacqua en conferencia de prensa.
En ese marco, vinculó directamente la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete con la estrategia oficial para conseguir los votos necesarios entre los gobernadores. “A Santilli lo pusieron con un solo objetivo, conseguir la reelección de Milei”, sostuvo, y acusó a la Casa Rosada de intentar negociar recursos con las provincias a cambio de apoyo parlamentario.
“¿Cómo va a ser el método? Viendo si puede apretar, extorsionar, te doy un recurso si me votás alguna ley, y eso es un método espantoso, porque estamos con muchas dificultades”, afirmó Kicillof, quien buscó presentar la discusión por las PASO como parte de una relación más amplia entre la Nación y las provincias atravesada por las necesidades fiscales de los gobernadores.
El bonaerense se permitió incluso especular sobre las tensiones dentro del propio oficialismo y aseguró que ya existen dirigentes que imaginan una continuidad del proyecto libertario con otro candidato. “Se les ve el serrucho”, ironizó, antes de describir esa eventual opción como una suerte de “continuidad de Milei de buenos modales, más amigable, que no putee a todo el mundo, que no esté contra los periodistas”, pero manteniendo sin cambios el mismo programa económico.
Javier Milei y Axel Kicillof.
Otro de los puntos de contacto con Passalacqua apareció cuando la conferencia giró hacia el federalismo y el reparto de recursos. Kicillof sostuvo que una parte sustancial del superávit fiscal nacional fue construida a costa de las provincias y aseguró que, según sus cálculos, el acumulado ronda los 44 billones de pesos, prácticamente la misma cifra que los 23 distritos dejaron de recibir en comparación con 2023.
Crisis yerbatera
La economía misionera le ofreció también otro terreno para confrontar con Milei. Kicillof puso especial énfasis en la crisis de la yerba mate. Según el bonaerense, la desregulación debilitó a los productores más chicos frente a los sectores con mayor capacidad de negociación dentro de la cadena.
Kicillof recordó su paso por el Ministerio de Economía entre 2014 y 2015, cuando el Estado nacional intervenía en la discusión del precio de la yerba, y defendió la regulación como una herramienta capaz de impedir que el costo de una crisis recaiga exclusivamente sobre quienes ocupan el eslabón más débil. “El pequeño productor, el que levanta la cosecha, sufre”, sostuvo.
Camiones en caravana protestaron el viernes pasado contra la política yerbatera del gobierno libertario.
Su diagnóstico se extendió al té, la actividad forestal y otras economías regionales. Para Kicillof, la combinación de salarios deprimidos, tasas elevadas, costos energéticos, apertura de importaciones y un tipo de cambio que considera atrasado está golpeando simultáneamente al consumo, la producción y las posibilidades de exportación. “Este es un modelo que destruye la producción y el trabajo”, afirmó.
La jornada de Kicillof en Misiones continuó después de la conferencia con la firma de convenios entre ambas provincias y un almuerzo en la residencia oficial del gobernador. Más tarde, tenía previsto visitar la cooperativa Las Tunas, en Apóstoles, y cerrar su paso por Misiones con una actividad en el PJ provincial que conduce Christian Humada.
PL/CRM



