Once años atrás, la apertura porteña de La Mar –la más famosa de las cevicherías peruanas, comandada por Gastón Acurio– fue pura transgresión, sumando productos hasta ese entonces ajenos a las mesas de Buenos Aires: mariscos, moluscos, bivalvos y una variedad de pescados que dieron color y sazón a la cocina local. A lo largo de la década, este restaurante tuvo altos y bajos, incluso en algún momento pareció quedarse dormido en los laureles. Pero el 2026 lo muestra arrancando una gran etapa, dejando en claro que todavía tiene por aportar a la escena gastronómica local.