El consumo se reduce de forma marcada, acompañando la caída registrada el mes pasado y afectando también al empleo del sector, mientras las familias limitan sus compras a lo esencial.
Los indicadores muestran una disminución sostenida del gasto, que se agrava respecto al período anterior y se extiende a la pérdida de puestos de trabajo en la industria relacionada. Esta tendencia refleja la cautela de los consumidores ante la incertidumbre económica.
Ante este escenario, los hogares concentran sus adquisiciones en productos básicos, reduciendo gastos no imprescindibles y ajustando sus presupuestos para hacer frente a la situación actual.



