El magistrado Roberto Gallado ordenó el cese inmediato de la actividad comercial en la cámara funeraria conocida como “gift shop”, después de que la familia del difunto expresara su descontento por no haber sido informada.
La medida prohíbe, por el momento, que los visitantes consuman café dentro de la tumba mientras se lleva a cabo la venta de productos. La decisión se produce tras la denuncia de los familiares, quienes alegan haber sido excluidos del proceso de autorización.
El juez Gallado, responsable del caso, detuvo todas las operaciones del local, dejando en suspenso cualquier actividad comercial hasta que se resuelvan los reclamos presentados por los herederos.



