La detención en Estados Unidos de los influencers Andrew y Tristan Tate volvió a colocar en el centro de la escena a dos de las figuras más controvertidas de las redes sociales. Los hermanos, conocidos por construir un imperio digital basado en la ostentación de la riqueza y un discurso que exalta la supremacía masculina, fueron arrestados en Miami a pedido de la Justicia británica, que busca extraditarlos para que enfrenten un total de 59 cargos por delitos que incluyen violación, trata de personas, explotación sexual, lesiones graves y posesión de imágenes indecentes de menores.



