En menos de quince días, dos reuniones internacionales reunieron a actores con relaciones complejas, mostrando que la cooperación puede surgir sin un marco militar común.

La primera cumbre se celebró en Bishkek bajo el paraguas de la Organización de Cooperación de Shanghái, donde se encontraban China, India, Rusia, Pakistán e Irán, una combinación que tradicionalmente resulta difícil de acomodar en los esquemas geopolíticos clásicos.

Pocos días después, en Nueva Delhi, los países miembros del bloque BRICS mostraron una diversidad similar: China e India, pese a sus disputas fronterizas, y Irán junto a los Emiratos Árabes Unidos, inmersos en la actual crisis regional, participaron sin compartir una alianza militar ni una estrategia internacional uniforme, aunque mantuvieron canales de colaboración.