EE.UU. le reclamó al Gobierno que baje los aranceles a sus productos

El representante comercial adjunto de Trump se reunió en Buenos Aires con el canciller Quirno y Caputo en medio de una discusión por la reducción de los aranceles argentinos a los productos estadounidenses. Esta semana Washington excluyó al país de la ampliación de la cuota de carne, que beneficia a competidores como Brasil.

Estados Unidos presionó al Gobierno para que el país reduzca los aranceles a los productos norteamericanos. La exigencia llegó a través del Representante Comercial Adjunto de Donald Trump, Jeff Goettman, que mantuvo este jueves una reunión en Buenos Aires con el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo, como parte de una gira regional que también incluyó Chile.

En un comunicado oficial difundido este viernes, se lee: “Estados Unidos seguirá honrando sus compromisos y entiende que el gobierno argentino ha hecho avances significativos y tiene la intención de cumplir también los suyos, incluyendo la reducción de aranceles a bienes estadounidenses”. El mensaje también descartaba “la notable transformación económica y fiscal de la Argentina” bajo la gestión libertaria y celebró la oportunidad de “profundizar la relación económica” entre ambos países.

El reclamo de EE.UU. es porque la Argentina tiene una tarea pendiente y puntual: bajar sus propios aranceles a los productos norteamericanos, un compromiso asumido en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) que ambos países firmaron el 5 de febrero pasado en Washington.

El ARTI establece la eliminación inmediata de aranceles sobre 221 productos estadounidenses y una reducción al 2% en otros 20 ítems, y debía entrar en vigor 60 días después de que cada país completara sus procedimientos internos. Ese plazo venció el 30 de abril sin que el Gobierno enviara el texto al Congreso para su ratificación, una demora que en un primer momento se explicó por fallos judiciales en EE.UU. que cuestionaron las facultades del propio Trump para fijar aranceles por decreto, y que se destrabó recién cuando Washington confirmó de manera provisoria un arancel del 10% para las exportaciones argentinas, sensiblemente menor al que rige para Brasil.

En paralelo, el oficialismo logró esta semana avanzar en la demorada adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un compromiso asumido tanto en el ARTI como en el acuerdo interino entre el Mercosur y la Unión Europea. El proyecto, que había obtenido media sanción del Senado en 1998 y quedó paralizado 28 años en Diputados, avanzó esta semana en la Cámara baja y ahora vuelve al Senado, aunque con una reserva sobre su Capítulo II: laboratorios locales advierten que esa cláusula facilitaría el “evergreening” —patentar modificaciones menores de medicamentos ya existentes— en perjuicio de los genéricos y biosimilares que produce la industria farmacéutica nacional.

Otro frente que tensiona la relación bilateral se abrió esta semana: EE.UU. habilitó un cupo extraordinario de 300.000 toneladas de carne libre de aranceles por 90 días para enfrentar la suba de precios internos, pero dejó afuera a los países que ya cuentan con una cuota específica, entre ellos la Argentina. El principal beneficiario es Brasil, que podrá colocar carne —sobre todo carne picada y recortes para hamburguesas— sin pagar el arancel extracuota del 26,4%, mientras que Uruguay, Australia y Nueva Zelanda quedaron en la misma situación que la Argentina. El país mantiene vigente su cuota preferencial de 100.000 toneladas anuales, ampliada por Washington a comienzos de 2026, pero ahora suma nuevos competidores en el mercado.