El 25 de mayo de 1810 empezó a nacer nuestra patria, y con ella una pregunta que todavía nos persigue: quién decide sobre esta tierra, sobre su riqueza y sobre nuestro destino. Aquella decisión política no nació del orden, sino de su crisis. La invasión napoleónica había herido la autoridad de la monarquía española y el orden imperial mostraba sus grietas.



