El 60% de quienes viven en barrios populares está en mora y hay créditos que se usan para pagar deuda vieja

Según el Instituto Periferias, el 61,8% de quienes viven en barrios populares de todo el país está endeudado y el 59,8% pidió dinero prestado para comprar alimentos. En paralelo, un relevamiento nacional de Inteligencia Analítica sobre hogares con dificultades económicas encontró que el 77,2% ya tomó deuda nueva para pagar deuda anterior y el 62,1% tiene pagos atrasados.

El crédito dejó de ser una herramienta de consumo y pasó a funcionar como mecanismo de supervivencia. Una porción creciente de los hogares argentinos recurre al crédito no para consumir, sino para sostener gastos básicos como alimentos, alquiler y servicios, y luego para pagar las deudas que esa necesidad fue generando. En esa foto coincidieron dos estudios privados de reciente difusión. El primero, del Instituto Periferias, midió específicamente la situación en barrios populares de todo el país. El segundo, de la consultora Inteligencia Analítica, se enfocó en un segmento nacional de personas que ya declaraban dificultades para cubrir gastos.

El relevamiento del Instituto Periferias se concentró en barrios populares de 15 provincias, con 5.000 casos relevados. Según ese estudio, el 61,8% de quienes viven en esos barrios está endeudado, y el 59,8% tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse específicamente para comprar alimentos. El titular del instituto, Daniel Menéndez, describió un cambio de patrón: “El endeudamiento en las familias cambió a partir de la crisis social. Pasaron de endeudarse por una eventualidad extraordinaria como el cumple de 15, o una emergencia familiar, a hacerlo de manera crónica para sostener la compra de comida”.

Menéndez ubicó el origen del problema en los ingresos y no en el crédito en sí: “La crisis de endeudamiento es, antes que nada, una crisis de ingresos. Cuando el salario, las changas, o la jubilación misma dejan de alcanzar para llegar a fin de mes, la deuda empieza a ocupar el lugar que antes ocupaban los ingresos”. En esa misma línea, sostuvo que “el crédito deja de ser una herramienta y pasa a convertirse en una forma de supervivencia” y advirtió sobre los niveles de mora: “Ya estamos en niveles alarmantes de mora, nunca vistos en el último tiempo. Con el agregado de que la brecha entre lo que los bancos y entidades financieras cobran de interés por prestar y lo que remuneran sobre el ahorro es insólita. A los ingresos bajos se le suma la usura del sistema financiero. No se puede seguir esquivando el problema, hay que darle una solución urgente”.

El relevamiento de los deudores en barrios populares.

El relevamiento de los deudores en barrios populares.

El segundo relevamiento, de la consultora Inteligencia Analítica y titulado “Endeudamiento de los hogares argentinos”, se realizó mediante una encuesta telefónica nacional entre el 28 y el 31 de agosto, sobre 2.252 casos con un margen de error de ±2,07 puntos. La consultora focalizó el estudio en personas mayores de 16 años que ya habían declarado dificultades para cubrir sus gastos y deudas equivalentes a al menos el 20% de sus ingresos, sobre un panel de 41.207 personas elegibles que equivaldrían a unos 4,64 millones de personas en términos poblacionales. Los porcentajes del informe describen, por lo tanto, a ese segmento vulnerable y no al conjunto de la población argentina, aunque su magnitud —varios millones de personas— no es menor.

Dentro de ese universo, el 86,4% no logra cubrir el conjunto de sus gastos familiares: un 38,6% directamente afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, y otro 29,1% dice que solo le alcanza para eso. El 76,5% se endeudó principalmente por alimentos o gastos de vivienda, y si se suman los motivos declarados en segundo lugar, el patrón se repite: un 44,5% mencionó alimentos y productos básicos como causa central del endeudamiento y un 32% señaló servicios, impuestos, alquiler y vivienda. Los consumos no esenciales o discrecionales —vacaciones, apuestas— aparecen en cifras marginales, de menos del 1%.

Las familias toman deuda para gastos esenciales.

Las familias toman deuda para gastos esenciales.

La carga mensual que ese endeudamiento representa es, según el relevamiento, sustantiva: el 56,2% de los hogares consultados destina al menos el 40% de su ingreso al pago de deudas, y un 34,9% paga más de la mitad de lo que gana. En promedio, el estudio calcula que el 56,2% del ingreso mensual del segmento relevado se destina a sostener obligaciones financieras, contra un 43,8% que queda disponible para el resto de los gastos. La tarjeta de crédito ocupa un lugar central en ese cuadro: el 48,2% la identifica como su deuda principal y el 52,1% destina a ella el mayor pago mensual, aunque solo el 36% logró pagar el resumen completo en el último vencimiento.

El hallazgo que la propia consultora subraya como el más relevante es, precisamente, la recurrencia al refinanciamiento: el 77,2% de los encuestados utilizó deuda para pagar otra deuda al menos una vez en los últimos seis meses, y el 63,2% lo hizo más de una vez. Esa práctica está directamente asociada a la mora: entre quienes nunca refinanciaron, el 62,3% no registra atrasos, pero entre quienes lo hicieron varias veces esa proporción cae al 25,7%. En conjunto, el 62,1% del segmento relevado reconoce hoy algún tipo de atraso en sus pagos, con un 21% que arrastra una mora de tres meses o más. Frente a la imposibilidad de pagar, las estrategias más comunes son pagar solo una parte de la cuota (31,1%) o pedir dinero prestado a familiares o amigos (27,8%); apenas el 2,5% logró renegociar formalmente con la entidad acreedora.

El informe identifica además los perfiles con mayor exposición: los hogares de entre 30 y 49 años, donde el 38,4% destina más de la mitad de su ingreso a deudas; los jóvenes de 16 a 29 años, con mayor uso de billeteras virtuales y prestamistas informales; los trabajadores sin aportes registrados, con una mora de tres meses o más que llega al 24,6% (contra 16,5% entre quienes sí tienen aportes); y los hogares numerosos, donde la mora prolongada trepa del 12% en hogares unipersonales al 29,8% en los de cinco integrantes o más. El estudio también cruzó la variable política: la mora de tres meses o más es prácticamente idéntica entre votantes de Javier Milei y de Sergio Massa (20,9% en ambos casos), aunque las expectativas hacia el futuro difieren: un 81,3% de los votantes de Massa cree que su situación empeorará en los próximos seis meses, frente a un 54,4% de los votantes de Milei.