Daniel Casablanca, actor y director, vuelve a montar la obra de 1913 de los Podestá, resaltando que, aunque el texto parezca anticuado, su puesta en escena revela una energía y modernidad sorprendentes.
En una reciente entrevista, Casablanca explicó que la pieza, originalmente escrita a principios del siglo XX, sigue conservando una relevancia inesperada cuando se interpreta en la actualidad. Según sus palabras, el teatro puede dar la impresión de ser una forma artística del pasado, pero su dinamismo cobra vida al ser representado.
El profesional subrayó que el proceso de llevar al escenario una obra centenaria permite descubrir una fuerza y una contemporaneidad que trascienden la época de su creación, demostrando que el teatro sigue siendo una herramienta poderosa para conectar con el público de hoy.



