La voz de Viviana, la madre de Claudio Barrelier —el único detenido por el brutal crimen de Agostina Vega—, dice una parte. La voz quebrada y los ojos rojos de tantas lágrimas derramadas en los últimos días dicen el resto. Con la puerta entreabierta de su casa y visiblemente superada por el horror que salpica a su propio apellido, la mujer accedió a hablar unos pocos minutos antes de llamarse a un silencio que parece definitivo.