En el periodo de treinta y tres meses bajo la gestión de Javier Milei, únicamente tres meses registraron un consumo estable, y la caída de ventas se acentuó en los comercios de barrio, superando al descenso de los grandes hipermercados.

Los indicadores económicos revelan una tendencia sin precedentes, peor incluso que la experimentada durante la pandemia y la administración de Mauricio Macri. Los datos muestran que la contracción del gasto se ha intensificado de manera sostenida, reflejando una pérdida de poder adquisitivo que afecta a la población en general.

Lo más llamativo es que la disminución de la venta minorista se ha sentido con mayor fuerza en los comercios de proximidad, donde la caída supera a la observada en los hipermercados. Este fenómeno sugiere un cambio en los patrones de consumo, con repercusiones significativas para los pequeños comerciantes y la economía local.