La caída judicial del ex juez federal Marcelo Bailaque sumó este martes un golpe decisivo. Gabriel Mizzau, el contador que manejó durante años las cuentas personales del magistrado y al mismo tiempo certificó balances y operaciones de empresas del narcotraficante Esteban Alvarado, aceptó su culpabilidad, acordó una condena y se convirtió en imputado colaborador en la causa que investiga una trama de corrupción, lavado y protección judicial al narco más poderoso que tuvo Rosario en la última década.