El ministro Caputo se prepara para una evaluación crucial en enero, mientras surgen cuestionamientos sobre la promesa de cobertura total del gobierno sin respaldo financiero visible.
Al asegurar una protección completa sin presentar garantías económicas, el Ejecutivo solicita al mercado una confianza que los inversores no están obligados a conceder, generando escepticismo entre analistas.
Esta situación se vuelve especialmente relevante dado el historial argentino de discursos ambiguos, que la opinión pública examina minuciosamente antes de la prueba decisiva que se avecina para el ministro en el próximo año.



