La muerte del Indio Solari tomó por sorpresa al Gobierno nacional, que primero negó la posibilidad de una despedida en el Congreso y después, cuando la marea de ricoteros colmó las plazas de todo el país, ensayó algún gesto de empatía para intentar colarse en la organización del último adiós a un artista que ya era leyenda antes de morir. Así, La Libertad Avanza se quedó sin libreto frente a la conmoción nacional y los homenajes espontáneos a un artista que los desafía ideológicamente y que ganó su propia batalla cultural.



