El Gobierno fracasó en su tercer intento por modificar la Ley de Tierras Rurales. La norma había sido sancionada en 2011 para limitar la venta de tierras a capitales extranjeros y resguardar la integridad territorial. La reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas que hicieron los jugadores de la Selección tras la victoria frente a Inglaterra terminó de inclinar la balanza entre los senadores que dudaban si acompañar o no la iniciativa oficialista. El peronismo trabajó para dejar al Gobierno sin los votos necesarios en los artículos que favorecían la extranjerización del territorio nacional y Patricia Bullrich optó por postergar la discusión, que pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo 6 de agosto. Envalentonada por conseguir la media sanción del proyecto, la jefa del bloque libertario acordó con los aliados modificaciones que no fueron convalidadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y las negociaciones terminaron empantanadas. Las casi tres horas de sesión sí alcanzaron para aprobar una serie de pliegos judiciales, entre ellos el del camarista Víctor Pesino, el juez que dejó sin efecto la medida cautelar impulsada por la CGT que paralizó la reforma laboral del Gobierno. Favor con favor se paga.