Fue un honor tocar para Abuelas, en Uruguay, y en el más importante de sus teatros: el Solís. Hace poco tiempo fui a tocar a la cárcel de mujeres y mi amiga Mónica de León, una gran militante de estas causas, me dijo: “Macarena Gelman quiere encontrarse con vos”. Ya casi estaba regresando y le dije que nos viéramos en el aeropuerto de Montevideo dos horas antes de partir hacia Buenos Aires. Ella me dijo: “Debemos instalar el nodo de Abuelas en Uruguay”. “Contá conmigo”, le respondí. Hoy con esta idea, mañana para visualizarlo y pasado para actuar. Y así fue.


