El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos detuvo a más de 10.000 personas en la última semana, un aumento que prácticamente duplica el ritmo de arrestos registrado a comienzos de año, como parte de una estrategia impulsada por la Administración de Donald Trump para intensificar la aplicación de las leyes migratorias, informó The New York Times.



