Manuel Adorni no tiene mañana. La justicia tiene sus tiempos, pero indefectiblemente establecerá que el jefe de Gabinete nunca invirtió 200.000 dólares en bitcoin y mucho menos ganó otros 300.000. Aun tomando sus propios datos, los especialistas determinaron -y lo está trabajando también el fiscal Gerardo Pollicita- que la rentabilidad, a lo sumo, fueron 60.000 dólares, no 300.000. Quedará claro en la justicia, como ya ocurre con 8 de cada 10 argentinos, que Adorni “hizo la plata” siendo funcionario y por eso también la gastó en estos dos años y medio. Los delitos que barajan en la fiscalía y el juzgado de Ariel Lijo son, obviamente, enriquecimiento ilícito; omisión maliciosa o falsedad de documento público (por las declaraciones juradas falsas); y depende de las pruebas, lavado de dinero. Pero los tiempos de la política parecen ir más rápido. El Senado tendrá sesión para ver si reúne 37 voluntades que voten la destitución, mientras que en Diputados el camino parece el mismo, con algo más de demora. Ninguna votación será sencilla.


