
El ministro también pidió que se revoque la nacionalidad a los directores del film, Yuval Abraham y Rachel Szor, que están siendo blanco de numerosos y feroces ataques en Israel.
Más de 200 cineastas israelíes firman una carta de apoyo a los directores de 'Naza', el documental sobre Gaza
Después de haber prometido trabajar para revocar la nacionalidad a los directores del documental Naza, el ministro israelí de Cultura, Miki Zohar, pidió al Shin Bet (servicio de Inteligencia interior de Israel) investigar la identidad de los oficiales militares que ofrecen su testimonio de forma anónima en la película, que expone la cadena de mando y toma de decisiones detrás de la matanza masiva de civiles en Gaza.
“Aclarar los hechos es fundamental para que el Ministerio del Interior pueda examinar el caso y revocar la ciudadanía” de los directores, afirmó Zohar en su cuenta de X, en la que compartió la carta enviada al director del Shin Bet, David Zini, aliado del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Yuval Abraham entrevista a un miembro de la inteligencia israelí en una azotea de Tel-Aviv en 'Naza'
En su solicitud, Zohar pide a Zini que descubra quién proporcionó los materiales a los periodistas y cineastas Yuval Abraham y Rachel Szor, cómo los obtuvieron, si se “divulgó o utilizó información de seguridad de forma ilegal y si entre las partes que proporcionaron información o participaron en su transferencia hay elementos hostiles o personas que actúan en su nombre, incluida la organización terrorista Hamas”.
Zohar fue de los más críticos del Gobierno con Abraham y Szor, después de que los documentalistas recibieran un respaldo abrumador en el Festival de Venecia y su cinta consiguiera el Premio Especial del Jurado del festival. Otros miembros del Ejecutivo arremetieron contra ellos, incluido Netanyahu. El Ejército rechazó el contenido del documental, negando que la Inteligencia Artificial sea la encargada de decidir los ataques contra Gaza y que se ordenen ataques con cientos de víctimas civiles como “daños colaterales”.
Naza cuenta con el testimonio de 24 miembros del Ejército y la Inteligencia israelí que narran en pantalla (con su rostro a oscuras y la voz distorsionada) cómo se eligen los objetivos de los ataques y cómo se llevan a cabo, incluyendo la toma de decisión respecto a los “daños colaterales”. Precisamente, NAZA es un acrónimo utilizado por el servicio de Inteligencia de Israel para estimar el número de civiles que morirá en un bombardeo dirigido contra un supuesto miembro de Hamas.
Pese a que las reacciones en Israel fueron mayoritariamente de rechazo e indignación, también algunos colectivos mostraron su apoyo a Abraham y Szor y a su trabajo de investigación. Periodistas israelíes iniciaron este miércoles una recogida de firmas en apoyo a ambos directores, condenando “los ataques feroces e infundados perpetrados por políticos, militares y líderes de opinión” y denunciando que “en un país que aspira a ser considerado una democracia, los periodistas y sus fuentes no deberían tener que temer investigaciones, amenazas de violencia, insultos ni la revocación de su ciudadanía”.
Asimismo, más de un millar de directores israelíes firmaron una petición en la plataforma colectiva Atzuma a favor de la “libertad de expresión y creación”, e instando a otros a expresar su solidaridad con Shor y Abraham. “En los últimos días, presenciamos una campaña sin precedentes de difamación e incitación contra los cineastas y la distancia entre esta y la violencia y la amenaza física a sus vidas se reduce cada vez más”, denuncian los artistas en su manifiesto, en el que recuerdan que “la función principal del arte y el periodismo es reflejar la sociedad en la que se desenvuelven, para generar un diálogo y un debate sin prejuicios, incluso cuando la realidad es difícil”.
También varias ONG israelíes y palestinas, como Peace Now, Adalah, B'Tselem, Doctores por los Derechos Humanos de Israel y Breaking the Silence denunciaron que “la respuesta institucional ante la película y las amenazas contra sus creadores son propias de regímenes dictatoriales”. La organización Breaking the Silence —que recoge las denuncias anónimas de militares israelíes que participaron en o presenciaron violaciones de los derechos humanos de los palestinos— aseguró que también recopiló testimonios que confirman que las Fuerzas de Defensa de Israel autorizaron ataques que sabían que causarían un elevado número de muertos civiles como “daños colaterales”.
Con información de la agencia EFE



