En un Mundial disminuido hasta la abyección, pese a lo cual no decayó el influjo mágico del fútbol, el gobierno trató, con poca suerte, de colgarse de la falla garrafal de Florencia Peña. La actriz fue perdonada por la mamá del gran Lionel cuando Javier Milei inició una catarata de mensajes en las redes. Pero aún así no frenó su caída en las encuestas y el tremendo desgaste por el enriquecimiento de Manuel Adorni provocó grietas en el gabinete y rebeliones en los bloques oficialistas del Congreso y en gobernadores aliados.