El Mundial, que es un fenómeno global y polisémico, levantó a tope las emociones, las batió. Por acá estamos tan agobiados por una sola paleta emocional -la angustia, el desconcierto, la amenaza-, que nos sacudió el deja vu de la alegría colectiva. Una observación sobre el primo Macri: se le nota mucho el afán de dar Alfa en la foto, y le sale mal: la policía de la Ciudad reprimiendo a gente bailando no transmite orden, transmite estupidez.


