En julio la canasta básica subió un 2,4%, lo que eleva a 1,65 millones de pesos el ingreso necesario para que una familia promedio no caiga bajo la línea de la pobreza, mientras los salarios se estancan y el endeudamiento crece.
El alza de los precios de los alimentos y productos esenciales se tradujo en un incremento del 2,4% respecto al mes anterior, según los datos oficiales. Este incremento afecta directamente a los hogares que ya enfrentan dificultades para cubrir sus gastos cotidianos.
Con un ingreso mínimo estimado de 1,65 millones de pesos mensuales, muchas familias se ven obligadas a recurrir a créditos y préstamos para equilibrar su presupuesto, lo que incrementa el nivel de endeudamiento y dificulta la mejora de su situación económica.



