Mauricio Macri camina por el filo de una navaja. Por un lado, está claro que todos sus dirigentes están haciendo un esfuerzo por presionar al presidente Javier Milei para que tome la decisión de echar a Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete. Por otro, hay una voluntad de no sumarse a una “jugada del kirchnerismo” si se puede evitar porque eso lo podría poner a Macri de malas con el electorado que comparte con Milei. Así y todo, el partido amarillo viene subiendo la temperatura: sus referentes ya dicen sin sutileza que tiene que renunciar, cuestionan su participación en actos públicos y un jefe de bancada PRO llegó a avisar que van a acompañar la moción de censura o la remoción de Adorni.



