El libro “Murder in Paris 68: A True Story of Death and Glamour” de Edward Chisholm vuelve a narrar un caso tan asombroso que parece sacado de una novela, recordando la atmósfera de la saga de Ripley de Patricia Highsmith.
Chisholm recrea una crónica del crimen ocurrido en la capital francesa en 1968, combinando hechos documentados con una prosa que roza lo sensacionalista. La trama, llena de personajes extravagantes y escenarios de alto brillo, lleva al lector a preguntarse cuánto de la realidad quedó atrapado bajo la capa de la ficción.
Los paralelismos con la obra de Highsmith son inevitables: ambos autores exploran la delgada línea entre la admiración por el glamour y la fascinación por la violencia. Así, el libro no solo relata un homicidio, sino que también plantea una reflexión sobre el papel del arte al imitar, y a veces exagerar, la vida real.



