Recuerdo de una noche inaugural en el Macro de Rosario que marcó mi formación artística

En 2012, durante mi segundo año de Bellas Artes, asistí a la apertura de una exposición en el nuevo Museo Macro de Rosario, donde se presentaron obras de diversos creadores porteños.

El recinto, recién inaugurado como extensión del Museo Castagnino y situado a la vera del río Paraná, ofrecía una visión cruda y libre del arte contemporáneo, con piezas que combinaban restos de comida, mostacillas, videos, performances y pintura tradicional.

Si bien algunas de esas propuestas resultaban incómodas para el público, para los estudiantes de arte de la ciudad supusieron una fuente de inspiración y un vínculo directo con las tendencias más actuales de la escena artística argentina.