El empleo en empresas privadas no solo no cubre la disminución de puestos en el sector público, sino que además genera una mayor expulsión de trabajadores.
Contrario a lo que indica la narrativa oficial, los datos revelan que la contratación en el ámbito privado no logra equilibrar la reducción de empleos estatales. De hecho, la tendencia muestra un aumento en la cantidad de personas que pierden su trabajo en este sector.
Esta situación implica que la supuesta compensación del sector privado es insuficiente y, en muchos casos, contraproducente, pues la brecha entre la oferta y la demanda laboral se amplía cada vez más.



