Madura el knock out. Manuel Adorni está groggy también en la causa judicial. Es que las cuentas no cierran por ningún lado. El jardinero de Indio Cuá, por las plantas cobró 4.000 dólares y por instalar el riego, 3.000 más. Al carpintero, también en Indio Cuá, lo mandaron a hacer 30 (¡30!) muebles, por un valor de 55 millones de pesos, o sea casi 40.000 dólares. La parrilla y una isla de cocina bajo el alero, otros 7.000; el sistema eléctrico para calentar el agua de la pileta, 8.000 dólares; las aberturas sofisticadas, de PVC, 30.000 dólares. Y, para colmo, nadie en el country cree que compró la casa en 120.000 dólares. El cálculo es, aproximadamente, el doble. Nada es compatible con un sueldo de 3.500.000 pesos mensuales ni con las cifras declaradas. Por esa razón, con todos esos ingredientes, el fiscal Gerardo Pollicita mandó a hacer el estudio contable en el que se determinará la magnitud del agujero negro entre gastos, compras de propiedades, por un lado, y, por el otro, ingresos y bienes anteriores. La idea es que el informe esté listo en esta semana o la siguiente y Pollicita le pedirá explicaciones al exjefe de Gabinete antes de la feria judicial, el 17 de julio.


