Manifestaciones en varios países europeos denuncian la escasez de vivienda, la corrupción y el encarecimiento del coste de vida.

En distintas capitales del continente, miles de ciudadanos salen a la calle para protestar contra la falta de acceso a una vivienda digna y asequible, señalando la creciente desigualdad y la ineficacia de las políticas públicas.

Los manifestantes también critican la corrupción percibida en la gestión de recursos y la acelerada subida de precios de bienes y servicios, exigiendo medidas urgentes que alivien la presión económica sobre las familias.