El reconocido pintor, dibujante y grabador de Mendoza, Carlos Alonso, murió dejando un legado artístico marcado por el sufrimiento del exilio y la desaparición de su hija Paloma durante la última dictadura.
Alonso, figura emblemática del arte argentino, plasmó en sus lienzos una visión cruda y directa de la realidad que vivió, combinando técnicas de pintura, dibujo y grabado para expresar el dolor y la pérdida. Su trayectoria estuvo profundamente influenciada por la experiencia del exilio y la tragedia personal que marcó su vida.
La desaparición de su hija Paloma bajo el régimen represivo quedó como un tema recurrente en su producción, convirtiéndose en un símbolo de la violencia estatal y la resiliencia del artista frente a la adversidad. Su muerte representa la pérdida de una voz única que narró, a través del arte, los episodios más oscuros de la historia reciente de Argentina.



