Carlos Alonso, aunque poco conocido en su vida, marcó de forma decisiva el desarrollo del humor gráfico en Argentina, influyendo a toda una generación de dibujantes de los años setenta.
Según el reconocido dibujante Miguel Rep, el estilo de Alonso, comparado con la línea de Egon Schiele, fue admirado y reproducido por artistas emergentes que dejaron atrás los clásicos de la “Hortensia” y la “Satiricón”. Estos jóvenes, familiarizados con obras como “Guerra al Malón”, el “Quijote” o “Martín Fierro”, absorbieron su técnica y la reinterpretaron en sus propios proyectos.
Entre los que citan a Alonso como inspiración se encuentran nombres como Crist, Fontanarrosa, Sábat, Fati, Cardo y Carlos Nine. Incluso Quino, compañero de estudios, incorporó tardíamente el legado de Alonso a través de la obra de Fontanarrosa y Crist, perpetuando su influencia en la escena artística nacional.
Alonso no solo se destacó como dibujante; también incursionó en exposiciones, libros, portadas de discos y esculturas, dejando su huella en múltiples facetas del arte argentino, presente en todo el país que tanto le inspiró.



