En el corazón de la ciudad se realizó un cacerolazo para denunciar el creciente endeudamiento, exigir nuevas condiciones de pago y denunciar el hostigamiento a los deudores.

Los manifestantes, mayoritariamente residentes con créditos pendientes, se congregaron en la zona céntrica para alertar sobre el alza de la morosidad y solicitar la revisión de los planes de refinanciación ofrecidos por las entidades financieras.

Durante la concentración, los participantes expresaron su rechazo a las prácticas que consideran usureras, pidiendo al sector bancario que modere sus políticas de cobro y garantice un trato digno a quienes atraviesan dificultades económicas.