La aventura paraguaya llegó hasta Francia. El esquema hiperdefensivo que pergeñó Gustavo Alfaro para estirar lo más posible el cero, se desmoronó recién a los 22 minutos del segundo tiempo. En ese momento, Desireé Doué, que un cuarto de hora antes había ingresado por Bradley Barcolá, entró gambeteando al área guaraní y Diego Gómez le enganchó su pie derecho en una infracción que el vuelo ampuloso de Doué hizo más visible. Kyllian Mbappé convirtió el penal cambiándole el palo a Orlando Gill, y el destino del partido, jugado en Filadelfia con una sensación térmica imposible (41 grados a la hora de comienzo) quedó sellado. Paraguay no tuvo argumentos para buscar el empate. Sólo fue para adelante.