Las actuales relaciones entre Argentina y China tuvieron un momento de instauración en los primeros años de este siglo, con el establecimiento formal de una Asociación Estratégica firmada entre los presidentes Néstor Kirchner y Hu Jintao. En la década que siguió al 2004 la cooperación rebasó la actividad comercial y se fue consolidando en las finanzas y en las obras de infraestructura. Sin embargo, el trabajo conjunto fue siendo frenado por los gobiernos argentinos que siguieron, en una estrategia que incluyó la persecución judicial de funcionarios y empresarios que habían sido protagonistas de la construcción del intercambio.



