Isadora Oliveira, Genoveva Pignataro y Graciela Morgade analizan cómo la emergencia ecológica y el sistema capitalista‑patriarcal golpean de forma desproporcionada a mujeres y personas disidentes, resaltando la ética del cuidado como herramienta educativa esencial.
Las tres investigadoras señalan que la combinación de la degradación ambiental y las estructuras de poder basadas en la acumulación de capital y el patriarcado genera vulnerabilidades específicas para los grupos femeninos y de género diverso. Estas poblaciones suelen enfrentar mayores riesgos y cargas al lidiar con la escasez de recursos y los desastres ecológicos.
Ante este panorama, proponen que la educación incorpore la ética del cuidado, entendida como una práctica que prioriza la interdependencia y la responsabilidad colectiva. Este enfoque permitiría formar ciudadanos críticos y comprometidos con la transformación de los sistemas que perpetúan la crisis, fomentando una respuesta más inclusiva y sostenible.



