El Ejecutivo enfrenta la imposibilidad de reestructurar la deuda en moneda local después de las votaciones, mientras la falta de confianza política y los fallos comunicativos de Caputo y Milei alejan a los inversores.

Tras el cierre del periodo electoral, el gobierno no ha conseguido acordar un nuevo esquema de refinanciamiento de la deuda en pesos, lo que ha generado una creciente tensión en los mercados financieros. La ausencia de un plan viable ha puesto en evidencia la fragilidad de la política económica actual.

Los intentos del ministro de Economía, Sergio Caputo, y del presidente Javier Milei de persuadir a los inversionistas han sido infructuosos, en parte debido a mensajes confusos y a la desconfianza que prevalece entre los agentes del mercado, quienes perciben una falta de claridad y consistencia en las políticas anunciadas.