Miles de personas evacuadas en la isla de Flores esperan ayuda este domingo después de que un temblor de 7,7 grados causara 53 muertos, decenas de heridos y la destrucción de cientos de viviendas y estructuras.
El terremoto, registrado en la zona oriental del país, dejó a gran parte de la población sin hogar, obligando a cientos de familias a refugiarse en centros temporales mientras las autoridades evalúan los daños.
Equipos de socorro locales y organizaciones internacionales se movilizan para proporcionar alimentos, agua y atención médica a los afectados, mientras el gobierno indonesio solicita urgentemente recursos externos para afrontar la magnitud de la emergencia.



