Expertos coinciden en que la inflación podría acercarse al 2 % este mes y superarlo el siguiente, mientras el consumo se contrae y los salarios siguen perdiendo valor.

Incluso con el dólar estabilizado, la economía muestra señales de deterioro: el gasto de los hogares disminuye y los ingresos reales se reducen, lo que alimenta la preocupación generalizada.

El precio de la carne se posiciona como uno de los principales impulsores de la presión inflacionaria, agravando la situación para los consumidores y complicando la recuperación económica bajo la actual política fiscal.