El modelo económico de Javier Milei eligió ganadores y perdedores, sectores a los que se benefició y que empujan la economía en lo numérico. Pero el 80 por ciento de la actividad, la que se siente en la calle y en actividades productivas, sigue parada y eso se ve en dos cifras clave: la inversión y la creación de puestos de trabajo caen, incluso con ayudas muy fuertes del Estado al sector privado concentrado. Dos consultoras importantes alertaron en las últimas horas que el período libertario es el peor en décadas en materia de inversiones, lo que sintetiza una economía que no le da estímulos al sector privado para poner dinero, abrir comercios, industrias o invertir en proyectos determinados. Estos estudios, que muestran números, confirman la perspectiva histórica de que el de Milei es el gobierno de la democracia con menor nivel de inversión privada.



