En una misma jornada, Paraguay venció a Alemania y la eliminó del certamen, en tanto que Marruecos hizo lo propio con Países Bajos, Holanda como se dice en el barrio. Después, Congo hizo sufrir a Inglaterra y Senegal a Bélgica. Fueron muchas las sonrisas y los festejos tras estos resultados por los cuales países frágiles, periféricos, dependientes -o como les guste denominarlos- prevalecieron por sobre naciones poderosas, centrales y pertenecientes al supuesto Occidente culto y civilizado (!!!) ¿Es absurdo o superficial sentirse reconfortado por este tipo de cuestiones? Digo: nada de la miseria y el sometimiento de estas naciones se aplacará ni un céntimo por las idas y venidas de un certamen de fútbol. Tampoco las atajadas del arquero guaraní ni los penales marroquíes harán que los gobernantes de estos países planteen un camino de cambio y alivio para sus pueblos. ¿Entonces?