Pocos debates dividen tanto a los economistas como el del impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo. De un lado están los que anuncian una destrucción masiva de puestos de trabajo, una especie de tsunami que va a dejar a millones de personas afuera del mercado. Del otro, los que sostienen que la tecnología va a transformar el trabajo sin hacerlo desaparecer. La biblioteca está dividida, y cada lado tiene sus argumentos.


