Cuando allanaron su casa en Beccar, en octubre del año pasado, José Luis Espert tenía lo que parecía una escenografía preparada para la ocasión: había papeles sobre su escritorio, como si fueran los materiales de una supuesta consultoría económica para la empresa de Guatemala Minas del Pueblo S.A., ligada a Federico “Fred” Machado. Luego se supo que la justicia de Estados Unidos la asociaba con su estructura delictiva. El exdiputado invocó ese trabajo del que no habría rastros al reconocer que había recibido 200.000 dólares —que de todos modos nunca declaró— de una cuenta vinculada a Machado en Estados Unidos. Para el fiscal de San Isidro Fernando Domínguez, es solo la punta del ovillo y pidió citar a indagatoria a Espert por lavado de activos con la convicción de que habría recibido dinero de origen ilícito y adquirió bienes muebles, inmuebles y tuvo gastos que no se correspondían con sus ingresos.



