En noviembre de 2022, cuando se popularizó el uso de la inteligencia artificial a partir del lanzamiento de ChatGPT, solo algunos pocos sospechaban la revolución que se avecinaba. En el presente, los gobiernos del mundo y los magnates de las compañías tecnológicas redefinen las reglas teniendo como eje a la IA. Trump y Xi Jinping echan mano de su ingeniería estatal y, con perspectiva geopolítica, procuran sacarle el jugo a los algoritmos. Europa, por su parte, observa en la IA una oportunidad y también un riesgo, por lo que pretende estar a la vanguardia en materia de derechos y ética antes de que sea demasiado tarde. En paralelo, magnates como Jeff Bezos, Elon Musk, Sam Altman y Mark Zuckerberg buscan liderar el galope de este cambio y reconfiguran su rol como publicitarios y como diplomáticos de peso.