La hora de la SIDE de Caputo: Malvinas, más fondos y el sueño de crear una CIA argentina

La central de inteligencia se involucró en la ofensiva por las islas mientras el Gobierno amplía sus recursos. La jugada le permite al asesor presidencial exhibir el modelo que impulsa desde hace meses y poner a prueba cuánto hay de transformación detrás del relato.

Durante meses, la transformación avanzó casi exclusivamente puertas adentro. Santiago Caputo comenzó a mover el centro de gravedad de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que, mientras reducía el peso de algunas delegaciones del interior, buscaba fortalecer las capacidades destinadas a detectar amenazas provenientes del exterior. La idea, que en el entorno del asesor repetían desde comienzos de año, era correr al organismo de las pequeñas guerras del poder local y acercarlo al modelo de la CIA, con la mirada puesta hacia afuera y en la protección de los intereses estratégicos de la Argentina.

Elgiro soberanista de Javier Milei alrededor de la causa Malvinas le ofreció a Caputo una oportunidad inesperada para avanzar con esa transformación, pero también para contarla. La posibilidad de exhibir una SIDE supuestamente distinta de aquella que durante décadas quedó asociada a operaciones domésticas y bajo la sospecha recurrente de espionaje ilegal entusiasmó al asesor estrella, que ya había convencido al Presidente de la necesidad de reconstruir las capacidades de La Casa.

La sede central de la SIDE, en 25 de Mayo 11, a metros de la Casa Rosada.

La sede central de la SIDE, en 25 de Mayo 11, a metros de la Casa Rosada.

La intervención comenzó antes de la cadena nacional del 3 de septiembre. Durante los días previos hubo reuniones del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti, con funcionarios vinculados al organismo en el Salón Martín Fierro de la Casa Rosada, donde Caputo instaló hace tiempo su base de operaciones. La SIDE aportó información sobre las compañías involucradas en el proyecto petrolero Sea Lion, los países detrás de ellas y los plazos previstos para comenzar la explotación de hidrocarburos alrededor de las islas.

Según pudo saber elDiarioAR, el trabajo reconstruía, a partir de imágenes satelitales y otros datos, el movimiento de los buques en la zona. Además, proyectaba una producción de 55.000 barriles diarios y estimaba ingresos de entre US$2.000 y US$8.000 millones durante los próximos 30 años. “Estamos mirando”, fue la leyenda que la SIDE eligió para acompañar una publicación en su cuenta de X. La dimensión del informe, sin embargo, estaba lejos de parecerse a una operación de inteligencia de gran escala. Para Caputo, su importancia pasaba en realidad por otro lado: la posibilidad de convertirlo en una demostración concreta del tipo de organismo que pretende construir.

En mayo pasado, elDiarioAR contó que el asesor avanzaba en la construcción de una SIDE “al estilo CIA” y que uno de los primeros pasos consistía en reducir su despliegue territorial para concentrar recursos en las áreas centrales. El cambio de la antigua Agencia de Seguridad Nacional (ASN), creada en 2024, por la Agencia Nacional de Contrainteligencia, que continúa al mando del excomisario Alejandro Cecati, tampoco había sido concebido simplemente como una modificación de nombres. Expresaba una pretensión doctrinaria más ambiciosa: desplazar el centro de gravedad hacia el contraespionaje, el terrorismo y la protección de infraestructura crítica.

Santiago Caputo habla por teléfono al ingresar a la Casa Rosada.

Santiago Caputo habla por teléfono al ingresar a la Casa Rosada.

Desde entonces, la construcción de esa nueva identidad combinó modificaciones concretas con una cuidadosa producción de símbolos. La fotografía que mejor condensó esa aspiración ocurrió el 24 de marzo, cuando el titular de la SIDE, Cristian Auguadra, viajó hasta Langley y se reunió con el director de la CIA, John Ratcliffe. Después de una insólita controversia alrededor de un comunicado que apareció y desapareció, el propio organismo terminó difundiendo una imagen de ambos en el reconocible hall de la central estadounidense. Caputo la celebró desde sus redes porque la visita tenía para él un significado que excedía el vínculo bilateral.

Un mes después llegó otra señal. La SIDE inauguró el Centro Nacional Antiterrorista (CNA) con presencia de funcionarios del FBI —una agencia federal de investigación y seguridad que también posee funciones de inteligencia—y del embajador estadounidense Peter Lamelas, mientras la cooperación con Washington comenzaba a ocupar un lugar cada vez más visible en la narrativa oficial. Cerca de Caputo hablaban entonces de construir una inteligencia más “occidental” y preparada para responder a amenazas que no necesariamente nacieran dentro de las fronteras argentinas. El problema era que todavía resultaba difícil establecer cuánto de esa transformación había conseguido modificar las prácticas profundas del organismo y cuánto correspondía a una nueva manera de presentarlo.

Cristian Auguadra y José Lago Rodríguez junto al embajador estadounidense Peter Lamelas, durante la inauguración del Centro Nacional Antiterrorismo (CNA).

Cristian Auguadra y José Lago Rodríguez junto al embajador estadounidense Peter Lamelas, durante la inauguración del Centro Nacional Antiterrorismo (CNA).

Alerta, pero no tanto

En ese proceso comenzaron a aparecer episodios que servían para ponerle nombres concretos al nuevo mapa. Uno de ellos tuvo lugar esta semana, con el subsecretario de Operaciones, Diego Kravetz, como protagonista. Según se supo, a fines de abril un servicio de inteligencia europeo transmitió una advertencia, atribuida a una fuente libanesa, sobre un supuesto plan de Hezbollah para asesinar a cinco personas en la Argentina, entre ellas Kravetz. Dos semanas después llegó una segunda alerta desde un organismo saudita, esta vez con tres posibles objetivos. La información llevó a reforzar la seguridad del funcionario y de su familia y recién trascendió después de que Cristian Ritondo preguntara por el asunto durante la reciente visita de los funcionarios de la SIDE al Congreso.

El dato resultó llamativo por el momento en que se conoció. En esa misma reunión del 25 de agosto, Auguadra y su segundo, José Lago Rodríguez, habían ofrecido ante la Comisión Bicameral una evaluación bastante menos alarmante sobre el escenario local: calificaron como “baja” la probabilidad de que se produjera un atentado terrorista en la Argentina. La aparente contradicción no pasó inadvertida entre algunos de los presentes. Una cosa es que un servicio extranjero haga llegar una alerta sobre un posible objetivo y otra que la inteligencia argentina considere probable que esa amenaza llegue a concretarse. De hecho, en la propia Bicameral relativizaron después la consistencia de los informes sobre Kravetz y el verdadero alcance del riesgo.

Sebastián Pareja, titular de la Bicameral de Inteligencia, junto a Cristian Auguadra, Diego Kravetz y José Lago Rodríguez.

Sebastián Pareja, titular de la Bicameral de Inteligencia, junto a Cristian Auguadra, Diego Kravetz y José Lago Rodríguez.

La distinción sirve también para mirar con cierta distancia la manera en que el episodio salió a la luz. La amenaza existió como información recibida por la SIDE y fue considerada suficientemente seria como para reforzar la custodia del funcionario, pero no modificó, al menos según lo que la propia conducción explicó ante los legisladores, la evaluación general sobre el riesgo terrorista en el país. En medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán y del alineamiento de Milei con Israel, el caso resultaba de todos modos funcional al perfil que Caputo busca darle a La Casa: una central atenta a amenazas que pueden originarse a miles de kilómetros de Buenos Aires.

Esa transformación tuvo también un correlato bastante menos simbólico: dinero. Menos de 24 horas después de la cadena nacional, el Gobierno publicó una nueva modificación presupuestaria que incorporó otros $30.519 millones para la SIDE. Milei no había mencionado ese refuerzo durante su discurso, aunque el aumento quedó incluido dentro de un paquete mucho más amplio que también fortaleció las partidas destinadas a Defensa y las Fuerzas Armadas.

Cristian Auguadra en la sede central de la CIA, en Langley.

Cristian Auguadra en la sede central de la CIA, en Langley.

Buena parte de esos recursos estarán destinados a equipamiento y tecnología. De acuerdo con las planillas presupuestarias, unos $10.905 millones corresponden a gastos corrientes y otros $19.614 millones a inversiones de capital. A diferencia de ampliaciones anteriores, esta vez el decreto no incrementó directamente los fondos reservados, aunque volvió a engordar de manera considerable los recursos generales de La Casa.

El aumento tampoco llegó sobre terreno vacío. El DNU 594 ya había agregado en julio $49.261 millones al presupuesto de la SIDE, incluidos unos $7.466 millones para gastos secretos, un incremento que la conducción del organismo justificó ante la Bicameral por las necesidades de seguridad vinculadas a la visita del papa León XIV, prevista para noviembre. Entre ambas modificaciones, el organismo recibió cerca de $79.780 millones adicionales en menos de dos meses y su crédito vigente quedó alrededor de los $176.000 millones, aproximadamente un 82% por encima de los $97.135 millones con los que había comenzado el año.

La puerta de 25 de Mayo 11, sede central de la SIDE, a metros de la Casa Rosada.

La puerta de 25 de Mayo 11, sede central de la SIDE, a metros de la Casa Rosada.

La expansión presupuestaria permite entender mejor una aparente contradicción del modelo. Caputo pretende una SIDE territorialmente más acotada, con menos delegaciones y menos recursos destinados a seguir los movimientos de la política local, pero eso no supone una central más pequeña. La apuesta no consiste tanto en achicar La Casa como en concentrarla, aunque el aumento de recursos tampoco alcanza por sí mismo para convertir una estructura con décadas de inercias en la CIA del Cono Sur.

La próxima señal sobre la verdadera dimensión de esa apuesta llegará en cuestión de días. Todavía es una incógnita cuánto dinero tendrá asignado la SIDE en el Presupuesto 2027, que Milei deberá presentar formalmente el próximo 15 de septiembre. La discusión comenzará a tomar forma un día antes: el Presidente convocó para este lunes a los diputados y senadores de La Libertad Avanza al Salón Héroes de Malvinas de la Casa Rosada, justo en la previa del envío del proyecto al Congreso. Después de un año en el que La Casa recibió sucesivos refuerzos por decreto, el número que aparezca finalmente en la “ley de leyes” permitirá saber hasta dónde el Gobierno está dispuesto a llevar, esta vez desde el presupuesto ordinario, la transformación que Caputo viene ensayando alrededor del organismo.

PL/MG