En una entrevista con el diario español El País, el historiador israelí especializado en tecnología analizó los caminos que está tomando la IA, que a su modo de ver está rompiendo con la lógica de todas las anteriores. Porque un cuchillo o la energía nuclear son herramientas: hacen exactamente lo que un humano decide que hagan. La IA, en cambio, puede tomar decisiones, generar ideas e influir en el comportamiento humano de forma autónoma. Puso como ejemplo los sistemas que revolucionaron el juego de Go, que desarrollaron estrategias que ningún humano había concebido. Y advirtió que esa misma capacidad creativa podría trasladarse a las finanzas, la política o la guerra, con consecuencias mucho más profundas.

