“Tus dólares, tu decisión”, presumió Manuel Adorni a fines de 2025, cuando festejó la nueva ley de inocencia fiscal que, según dijo, “le devuelve la libertad a los argentinos de usar su dinero sin dar explicaciones a nadie”. Queda claro ahora que era un traje a medida de él y de muchos otros funcionarios. El jefe de gabinete tuvo un crecimiento exponencial de su patrimonio y de su nivel de vida desde que llegó a la función pública y se sigue negando a dar explicaciones. Los inmuebles, las refacciones de lujo, los viajes y los gastos mensuales suman casi un millón de dólares en pocos meses. Su adhesión y la de su esposa, Bettina Angeletti, al régimen simplificado de ganancias como parte del nuevo esquema de blindaje fiscal a lo sumo lo eximirá de tener que brindar detalles ante el fisco, le ahorrará alguna denuncia por evasión y multas, pero no lo va a librar de la investigación penal por enriquecimiento ilícito. El fiscal Gerardo Pollicita ya prepara un requerimiento para que justifique su fiesta patrimonial.



