“Para mí, la persona es un consumidor de alta clase”, dijo el jefe de la División Precursores Químicos de la Policía Federal cuando le pidieron que evaluara a Facundo Leal, el expresidente de ARSAT detenido con 2,5 millones de dólares en efectivo, estupefacientes, una balanza y aparatos para espiar. Es uno de los argumentos que volcó el juez Sebastián Ramos en una resolución con la que decidió darle la prisión domiciliaria al funcionario, que lleva dos meses detenido. La principal razón esgrimida es que Leal tiene que hacer un tratamiento para su adicción a las drogas y que los peritos recomiendan que lo haga fuera de la cárcel. El magistrado se basó en un dictamen del fiscal Guillermo Marijuán que descartaba que el hombre tuviera sustancias psicotrópicas para comercializarlas. Es “una persona adicta con síntomas y manifestaciones de ansiedad y abstinencia a quien el Servicio Penitenciario Federal no puede brindar asistencia médica y psicológica…”, dictaminó.