El discurso de Milei no se trata de una simple demencia personal, sino de la amenaza que representa una élite racional y poderosa que busca ampliar la desigualdad y proteger sus intereses.

Lejos de ser una cuestión de extravagancias o mensajes incendiarios del presidente, el verdadero peligro radica en la estrategia calculada de un reducido grupo de dirigentes que, con decisiones frías y metódicas, profundizan la brecha social.

Esta minoría, en lugar de promover cambios benéficos, parece orientada a consolidar privilegios futuros, lo que podría generar consecuencias graves para la cohesión y el bienestar colectivo.